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Versión en español. Original en portugués

El jurista García de Enterría fue un gran líder intelectual

Artículo en homenaje al jurista español Eduardo García de Enterría, fallecido en 2013, director de doctorado del autor, Zero Hora.

Traducción del texto original.

El pasado 16 de septiembre, falleció, en su residencia, en Madrid, en Príncipe de Vergara, el jurista español Eduardo García de Enterría, a los 90 años de edad (el 27 de abril fue su cumpleaños). Se impone un registro, y creo que puedo hacerlo, en homenaje a ese gran jurista de los siglos XX y XXI. El tiempo de un pensador no es el tiempo de su vida, sino el de su pensamiento, de sus ideas. Y García de Enterría proyectó más allá del siglo XX ideas en el campo del Derecho Público, lanzando y edificando los pilares de la constitucionalización del Derecho Administrativo continental europeo, con amplia influencia en América Latina. Su liderazgo intelectual fue un diferencial materializado en numerosos doctorados honoris causa recibidos en todo el mundo, generados por auténtica admiración, pero también en el Curso de Derecho Administrativo reeditado ininterrumpidamente desde 1974.

Sin embargo, no hay dudas de que un rasgo marcante de esta trayectoria es su Escuela de Catedráticos, fenómeno inusual, que congrega aproximadamente un centenar de catedráticos de derecho público en Europa. En sentido estricto, la Escuela reúne a profesores españoles, pero, con el paso de los años, en sus encuentros se fueron incorporando profesores extranjeros, de Francia, Italia, Argentina, Venezuela, Brasil (de lo que somos representantes yo y el Profesor Diogo de Figueiredo Moreira Neto), entre otros países. Los premios, las instituciones a las que perteneció, los laureles, las amistades y la influencia ejercida por García de Enterría aún serán dignos de análisis históricos.

De las obras de García de Enterría se desprende, como esencia, el combate a la arbitrariedad de los poderes públicos a través del derecho administrativo. Así, los conceptos indeterminados no se confundirían con espacios discrecionales y con claridad singular el jurista supo defender una notable ampliación de los tentáculos jurisdiccionales sobre la Administración Pública, reduciendo los espacios discrecionales de los administradores. En el campo de la ética pública, sostuvo con vigor la idea de que las Democracias se justifican a partir de la rendición de cuentas de los agentes políticos y de la juridicidad de sus actos.

Introdujo, en la Constitución española de 1978, el principio de interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, extraído del debido proceso legal sustancial. Fue un defensor de las garantías inherentes al derecho administrativo sancionador. Supo trabajar la densidad normativa de las reglas y principios constitucionales. Fue precursor en el manejo de la jurisprudencia como fuente normativa en sus trabajos, ateniéndose al llamado derecho jurisprudencial. Su sencillez impactante, su carácter, su franqueza, su coraje, su generosidad intelectual, fueron características singulares de una personalidad exclusiva en el universo intelectual normalmente marcado por vanidades, egoísmos y competiciones vulgares.

Con este notable jurista mantuve relaciones muy estrechas y en este momento es importante rescatar y fortalecer su memoria en Brasil. Su último libro fue “Las transformaciones de la jurisdicción administrativa: de excepción singular a la plenitud jurisdiccional. ¿Un cambio de paradigma?, Cívitas, 2007”, que tuve el honor de traducir al portugués para su publicación en Brasil (editorial Fórum). Fui además premiado con la oportunidad de haber sido dirigido directamente por él en mi doctorado en la Complutense de Madrid, cuya tesis defendí en 2003. Fui su último doctorando.

Con él y otros profesores, fundamos el Instituto Internacional de Estudios de Derecho del Estado – IIEDE, con sede en Porto Alegre, en el cual García de Enterría ocupaba la presidencia de honor, y será eternamente presidente honorífico y fundador del Instituto. Conviví con su familia, frecuenté su residencia, íbamos a los restaurantes que apreciaba en Madrid (sobre todo Casa Lucio y Zalacaín).

Dicté conferencias en el Seminario de “Miércoles” (Seminario García de Enterría) en tres ocasiones. Prologó mi libro Teoría de la Improbidad Administrativa, atendió invitaciones nuestras y vino a Brasil en algunas oportunidades, inclusive para recibir su único doctorado honoris causa en Brasil (otorgado por la UFRGS en 2003, en un evento promovido por el IIEDE).

Participamos en los encuentros de la Escuela de Catedráticos, siempre por invitación personal de él y de su esposa Amparo. No hay palabras ni gestos posibles para agradecerle. Siempre expresé públicamente, en especial a él mismo, mi profunda gratitud. Quedan la nostalgia, la gratitud, el orgullo de haber convivido con un gigante como Eduardo García de Enterría.

Fábio Medina Osório es abogado, doctor en Derecho Administrativo por la Universidad Complutense de Madrid y presidente del Instituto Internacional de Estudios de Derecho del Estado (IIEDE).