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Versión en español. Original en portugués

Nazismo en las campañas electorales

Artículo sobre el uso de simbología nazi en campañas electorales, que remite a un artículo del autor sobre la Ley 8.081/90, Correio Braziliense, 2018.

Traducción del texto original.

NAZISMO EN LAS CAMPAÑAS ELECTORALES

Uno de los primeros artículos escritos sobre la Ley 8.081, de 21.9.90, fue de nuestra autoría, en conjunto con el entonces fiscal (promotor de Justicia) Jairo Gilberto Schafer, cuando ambos militábamos en el Ministerio Público de Rio Grande do Sul. Nuestro trabajo fue una importante referencia doctrinal para la condena del editor antisemita Siegfried Ellwanger por delito de racismo en el Tribunal de Justicia de Rio Grande do Sul. Necesitamos ser duros con quien practica racismo y prejuicio o discriminación en Brasil, o en cualquier lugar del mundo. Dicha Ley añadió un dispositivo a la Ley 7.716, de 5.1.89, que trata de los delitos de discriminación y prejuicio, a saber, el art.20: “practicar, inducir o incitar, por los medios de comunicación social, o por publicación de cualquier naturaleza, la discriminación o prejuicio de cualquier naturaleza, la discriminación o prejuicio de raza, color, religión, etnia o procedencia nacional”, conminando pena de reclusión de dos a cinco años para los infractores. La Constitución de la República fija el racismo como delito inafianzable e imprescriptible (art.5o, XLII), estableciendo además que la Ley castigará cualquier discriminación atentatoria de los derechos y libertades fundamentales (art.5o, XLI).

En ese contexto, impresiona que, en cada campaña electoral, los candidatos intercambien ataques invocando indebidamente expresiones como “fascistas” y “nazis” para descalificar a sus adversarios. Eso ocurrió en la última campaña estadounidense, cuando Trump fue calificado como “nazi” por sus adversarios. Muchos denominaron a Trump líder de “un nuevo nazismo”. Sin ninguna base estadística, y en un país donde las instituciones son más fuertes que los gobernantes, la lucha política alimentó rumores de que la elección de Trump traería el fortalecimiento de una especie de supremacía blanca y una persecución a los judíos, algo desprovisto de fundamento. Por otro lado, una vez electo, Trump también abusó de ese mismo discurso, al criticar a agencias de inteligencia que habrían investigado y filtrado dossiers sobre él. Cuestionó si estaría viviendo en un régimen nazi. Él mismo fue víctima de fake news. Con ello, la propia historia y el concepto de “nazismo” se pierden y se vacían.

En Brasil no es diferente. En elecciones recientes, los medios registraron declaraciones de políticos que calificaban a otros de nazis, esto en la contienda de 2014. El mismo ciclo se repite en 2018, lo que quizá exija la intervención de la Justicia Electoral para frenar abusos. Para explicar esas distorsiones, suele invocarse la Ley de Godwin, según la cual pueden existir analogías nazis, hechas especialmente en ambientes o redes donde impere la superficialidad de las discusiones. Este fenómeno fue percibido y detallado por el abogado estadounidense Mike Godwin. Tales analogías o comparaciones surgen en medio de algún debate cuando los argumentos se agotan y denotan la truculencia de la interlocución. Según el propio autor de ese enunciado, una comparación de tal naturaleza es muy grave y debería usarse con parsimonia y prudencia, solo en situaciones en que la analogía fuera adecuada y jamás para suplir lagunas argumentativas.

La estrategia política de tratar de aniquilar al otro, llamándolo “nazi”, sin que haya siquiera indicios de su adhesión a la doctrina nazi, es una práctica ilícita y moralmente reprobable. Puede caracterizar, incluso, una forma de estímulo a la discriminación, al odio y al prejuicio, a través de los medios de comunicación social. Remite, pues, a la banalización del nazismo y a la erosión de la historia, además de configurar delito. Admitir la superficialidad de las comparaciones y analogías nazis equivale a una falta de respeto a la memoria del pueblo judío y de la propia humanidad, pues los nazis violaron derechos humanos. Hay otras fórmulas inteligentes y eficaces de articular un debate político en la arena electoral. En tiempos de preocupación del TSE con las fake news, ciertamente debería considerarse una mirada más atenta sobre el uso abusivo y arbitrario de la memoria de la comunidad internacional en los debates políticos, sobre todo porque este concepto de nazismo pertenece a la humanidad, por el mal que encarnó. Permitir que candidatos llamen a sus oponentes “nazis” es algo muy grave y, en el límite, genera un ambiente de tolerancia y flexibilidad en el manejo de este concepto tan importante incluso para el legislador brasileño. Quien es nazi no puede ser candidato a ningún cargo público. Por eso, las falsas imputaciones deben ser rechazadas. Y quien incita al odio racial a través de los medios de comunicación social debe responder por sus actos.

Fábio Medina Osório, abogado y exministro de la AGU